« Un estudiante de Karate debe cultivar continuamente el espíritu de modestia y humildad y nunca olvidar mantener y demostrar buenos modales al tratar con otras personas. Del mismo modo debe tener el valor de enfrentarse incluso a una multitud de decenas de miles de enemigos, si es por el bien de la justicia. »

FUNAKOSHI Gichin

domingo, 30 de mayo de 2010

El Hombre Kata


"Hubo una vez un hombre así, llamémoslo Kuwada.


Kuwada había comenzado su entrenamiento en las artes marciales con el deseo de ser temido por todos los hombres.

Pero pronto descubrió que no existían atajos en su camino desde principiante a maestro.

Desanimado por el entrenamiento incesante de kata, Kuwada le preguntó a su sensei, "Cuando aprenderemos alguna otra cosa? He estado aquí bastante tiempo y es kata, kata, kata todos los días."

Cuando su sensei no le respondió, Kuwada fue donde el asistente del maestro y le hizo la misma pregunta. Este le respondió: "El entrenamiento de kata es para pulir la mente. Es mejor resurar tu mente que tu cabeza. Entiendes?"

Kuwada no entendió y en protesta dejó el dojo, embarcándose en una notoria carrera como el mejor luchador callejero en Shuri.

Era duro, sin duda. "Una pelea por noche", era su dicho, siempre alardeaba "no le temo a ningún hombre viviente."

Una noche, Kuwada vio a un extraño caminando calmadamente siguiendo una pared de rocas. Kuwada se irritó al ver tal compostura en otra persona. Corrió rápidamente al cruce de camino y esperó a que pasara el hombre.

Cuando lo hizo, Kuwada saltó y le tiró un golpe de puño, pero el hombre esquivó el golpe y le tomó el brazo. A medida que tiraba a Kuwada hacia él, lo miraba fijamente a los ojos. Kuwada trató de zafarse, pero no pudo.

Por primera vez en su vida Kuwada sintió una sensación extraña, miedo a la derrota.

Cuando el hombre lo soltó, Kuwada corrió, pero miró por sobre su hombro para ver al hombre caminando calmadamente como si nada hubiese sucedido.

Kuwada averiguó posteriormente que aquel hombre era un maestro de kata, un artista marcial que nunca en su vida había peleado.

Aquel que se domina a sí mismo es el más grandioso de los guerreros. Esta es la cosa más obvia para un maestro en las artes marciales."

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